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Una caricia al alma: cuando el rechazo se transforma en escenario

Una premisa que atraviesa buena parte del teatro sobre el mundo del espectáculo: el rechazo como punto de partida. Una caricia al alma, escrita por Pablo Oscar Fernández y dirigida junto a Santiago Garrido, toma esa experiencia conocida y la convierte en una historia de crecimiento, compañerismo y creación.

elenco Una caricia al alma
Una caricia al alma

Cinco adolescentes llegan ilusionados a un casting para una gran productora. Se los ve talentosos, lo son y se nota, pero ninguno queda seleccionado. Lo que podría transformarse en una historia centrada en la frustración toma rápidamente otro rumbo. En lugar de quedarse detenidos frente a esa negativa, los jóvenes deciden hacer algo con ella: montar su propia obra, con sus propios medios, y mostrar todo aquello que traían para el casting y no llegaron a mostrar.

Ahí aparece uno de los principales aciertos de la propuesta. Una caricia al alma podría haber elegido hablar de la industria que descarta, de la injusticia del “no entrás” o del desencanto de quien siente que una oportunidad se cierra. Pero prefiere desplazarse hacia un territorio más fértil: sacar algo bueno de lo malo.

El rechazo no se convierte en lástima sino en impulso creativo. Ese movimiento es el verdadero corazón de la obra y le permite abordar cuestiones bastante más amplias que un simple casting. Porque detrás de esos cinco adolescentes también aparecen las frustraciones cotidianas, los proyectos que no resultan y la necesidad de encontrar caminos nuevos cuando aquello que esperábamos no sucede.

Cinco intérpretes, un mismo pulso

El otro gran protagonista de esta Caricia es, justamente, el elenco.

Santiago De Luca, Nicolás Fernández Gareri, Lucía Guttfleisch, Homero Moreno Polak y Victoria Wagner sostienen los 100 minutos de función combinando actuación, canto y baile, con una entrega que contagia.

La propuesta podría haberse convertido fácilmente en una vidriera para exhibir capacidades individuales, pero evita ese riesgo. No se trata de una sucesión de habilidades sueltas: cada número y cada escena están puestos al servicio de la historia colectiva.

Esa decisión fortalece el funcionamiento del espectáculo. Lo musical y lo coreográfico no aparecen como interrupciones, sino como parte natural del universo que los personajes construyen una vez que deciden apropiarse del escenario.

En esa estructura tienen también un lugar importante el piano en vivo de Homero Ramos y la coreografía de Sol Martínez, que acompañan la energía del elenco y ayudan a darle identidad al montaje.

Hay, además, algo especialmente atractivo en observar a intérpretes jóvenes transitando diferentes lenguajes escénicos. Es un elenco joven mostrando oficio: ese punto exacto donde todavía se nota el entusiasmo de quien recién empieza, pero ya conviviendo con una técnica sólida en escena, en el canto y en el cuerpo.

La frescura está presente, pero no funciona sola. Hay detrás un trabajo evidente de coordinación, escucha y construcción grupal. Y probablemente sea allí, en esa combinación entre espontaneidad y disciplina, donde la obra encuentra algunos de sus momentos más genuinos.



Hacer lugar donde parecía no haberlo

La historia propone, sin necesidad de convertirlo en consigna, una pregunta interesante: ¿qué sucede cuando alguien externo decide que no somos los indicados?

Los personajes reciben un “no”, pero la obra se niega a tratar esa respuesta como una sentencia definitiva. Deciden hacer lo que nadie les autorizó a hacer: crear su propia oportunidad.

Ese gesto cambia por completo la perspectiva del relato. Ya no importa demasiado quién tenía razón en aquel casting. Lo verdaderamente relevante es descubrir qué pueden construir esos jóvenes cuando dejan de esperar una validación externa.

En ese sentido, la obra habla de la vida misma, de sus tropiezos y sus revanchas silenciosas, pero lo hace sin convertir cada situación en una moraleja. El mensaje está presente, aunque aparece fundamentalmente en las acciones de los personajes.

Seguir.

Probar nuevamente.

Crear.

Y hacerlo junto a otros.

Una calidez que no necesita exageraciones

Una caricia al alma encuentra su identidad en un tono luminoso y cercano. No necesita golpes bajos ni dramatismo impostado para generar empatía con sus personajes.

Su mirada sobre el fracaso es optimista, pero no ingenua. Reconoce la decepción inicial y después decide avanzar. Esa elección hace que la obra pueda conectar especialmente con adolescentes que comienzan a enfrentarse a sus propias búsquedas, aunque el conflicto resulta perfectamente reconocible para un público adulto.

Porque recibir una negativa, reformular un proyecto o descubrir que el camino previsto no era el único posible no pertenece exclusivamente al mundo artístico.

La obra termina encontrando así una correspondencia interesante entre aquello que cuenta y quienes lo cuentan: jóvenes intérpretes defendiendo, desde el propio escenario, una historia sobre el deseo de encontrar un espacio para expresarse.

Una caricia al alma funciona como una caricia real: sin manipular la emoción, dejando que la calidez del elenco haga el trabajo.

Una propuesta recomendable para jóvenes y adultos, especialmente para quienes disfrutan de las historias en las que el teatro, la música y la danza sirven para hablar de algo mucho más cotidiano: la posibilidad de transformar una frustración en un nuevo comienzo.

Una caricia al alma
Dramaturgia: Pablo Oscar Fernández.
Dirección: Pablo Oscar Fernández y Santiago Garrido.
Elenco: Santiago De Luca, Nicolás Fernández Gareri, Lucía Guttfleisch, Homero Moreno Polak y Victoria Wagner.
Coreografía: Sol Martínez.
Piano en vivo: Homero Ramos.
Banda sonora: Leonardo Ríos.
Fotografía: Florencia Gareri.
Video: Leonardo Pafumi.
Producción ejecutiva: Roxana Gareri.

Funciones: domingos 30 de agosto y 27 de septiembre de 2026, a las 19 h.
El Alambique: Griveo 2350, Villa Pueyrredón, CABA.
Recomendada para mayores de 13 años.

Obra recomendada

Póster de Una caricia al alma

Una caricia al alma

Una premisa que atraviesa buena parte del teatro sobre el mundo del espectáculo: el rechazo como punto de partida. Una caricia al alma, escrita por Pablo Oscar Fernández y dirigida junto a Santiago Garrido, toma esa experiencia conocida y la convierte en una historia de crecimiento, compañerismo y creación. Cinco adolescentes se presentan a un casting ilusionados por trabajar en una gran productora. Se los ve talentosos, sin embargo, ninguno entra. La salida a su frustración, la encaran realizando una obra de teatro por sus propios medios, y donde puedan mostrarse regalando el talento que ellos dicen tener. Momentos de alegría, conflictos y emoción enmarcan el contenido de esta pieza teatral donde los intérpretes desplieguan sus dotes actorales, canto y algo de baile.

Ficha técnica

Dirección
Pablo Oscar Fernández; Santiago Garrido.
Elenco
Santiago De Luca, Nicolás Fernández Gareri, Lucía Guttfleisch, Homero Moreno Polak y Victoria Wagner.

Próximas funciones

27 de septiembre de 2026 19:00 hs
EL ALAMBIQUE Griveo 2350 Villa Pueyrredón · CABA